viernes, 18 de enero de 2013


TODO ES CUESTIÓN DE TIEMPO

“Irreversibilidad” es la palabra clave para comprender el tiempo. Percibimos el “paso del tiempo” porque observamos el cambio de las cosas. O, en términos más precisos, “los cambios de estado de las cosas”; porque todos los cambios son irreversibles. La cerradura oxidada, la muerte de un ser querido o la estatura que han alcanzado nuestros niños, nos demuestran que existe una dimensión de la realidad a la que llamamos tiempo. Podríamos limpiar la cerradura oxidada y hacerla lucir como nueva, pero no es posible hacerlo sin degradar algo de energía y consumir otros recursos. Por eso decimos que el proceso de oxidación es irreversible y señala la dirección en la cual transcurre el tiempo. El aumento de estatura de los niños es un proceso de naturaleza radicalmente diferente (de estructuración en vez de homogenización) que a primera vista parece reversible; pero aunque no lo quisiéramos, sabemos que cuando sean ancianos el proceso se invertirá espontáneamente. Pero, antes y después, bien para crecer o simplemente para mantenerse vivos, habrán de utilizar recursos. Es decir, habrán habido procesos claramente irreversibles en las fuentes de esos recursos, en su medio ambiente. Hasta los llamados “recursos renovables” sólo son tales en un cierto sentido, muy práctico, mas no absoluto; porque hasta el mismo sol, como cualquier estrella, algún día dejará de brillar. Todo es cuestión de tiempo.

Ramón V. Viggiani Q.     

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