TODO ES CUESTIÓN DE TIEMPO
“Irreversibilidad” es la palabra clave para comprender el tiempo.
Percibimos el “paso del tiempo” porque observamos el cambio de las cosas. O, en
términos más precisos, “los cambios de estado de las cosas”; porque todos los
cambios son irreversibles. La cerradura oxidada, la muerte de un ser querido o
la estatura que han alcanzado nuestros niños, nos demuestran que existe una
dimensión de la realidad a la que llamamos tiempo. Podríamos limpiar la
cerradura oxidada y hacerla lucir como nueva, pero no es posible hacerlo sin
degradar algo de energía y consumir otros recursos. Por eso decimos que el
proceso de oxidación es irreversible y señala la dirección en la cual
transcurre el tiempo. El aumento de estatura de los niños es un proceso de
naturaleza radicalmente diferente (de estructuración en vez de homogenización)
que a primera vista parece reversible; pero aunque no lo quisiéramos, sabemos
que cuando sean ancianos el proceso se invertirá espontáneamente. Pero, antes y
después, bien para crecer o simplemente para mantenerse vivos, habrán de
utilizar recursos. Es decir, habrán habido procesos claramente irreversibles
en las fuentes de esos recursos, en su medio ambiente. Hasta los llamados
“recursos renovables” sólo son tales en un cierto sentido, muy práctico, mas no
absoluto; porque hasta el mismo sol, como cualquier estrella, algún día dejará
de brillar. Todo es cuestión de tiempo.
Ramón V. Viggiani Q.

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